Cae en nuestras manos una Zero S 2014

La habíamos probado, y nos había dado muy buena impresión. De manera casi accidental, ahora nos estamos dando cuenta de su verdadero carácter, que es bastante más intenso de lo que aparenta.

Hemos visto su evolución, desde aquellos primeros prototipos que nadie sabe cómo, llegaron al mercado gracias a la –bien avenida– tozudez de unos californianos. Han pasado ocho años de aquel entonces y ahora parece que estamos ante una máquina capaz de emocionar, por raro que suene.

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Tal como la definen sus creadores, la Zero S es una streetfighter revolucionaria, que hace girar cabezas a su paso. No tanto por su presencia, que también, sino por el sigilo y agilidad con la que avanza. Mucho ha mejorado, aunque su aspecto sigue denotando un comportamiento sosegado. En absoluto se corresponde con lo que descubres cuando enroscas el acelerador.

Difícil de entender sin haberla puesto en marcha, el excelente tacto del puño derecho establece una conexión directa entre el deseo del piloto y la rueda posterior. Imagina el contundente par motor de una Ducati Monster con la suavidad de una buena bicicleta. ¿Difícil, verdad? La Zero destaca por la eficiencia y simplicidad de su propulsor, que no muestra ni un ápice de debilidad.

Los técnicos de la marca de Santa Cruz han optado por eliminar todo lo superfluo, dándole el protagonismo a lo que ellos llaman “el monolito”, a.k.a. la batería. No encontramos radiador ni bomba de agua, embrague ni caja de cambios, ni nada de lo que un vehículo eléctrico, por concepto, puede prescindir. En el apartado de la transmisión, merece un diez. El motor, coaxial con el centro de giro del basculante, arrastra la rueda mediante una correa dentada, sin más.

Aunque a nivel de parte ciclo echamos a faltar una suspensión algo más eficaz y una frenada más potente, acorde con las posibilidades del sistema motriz, la enérgica pero silenciosa respuesta del ‘gas’ lo compensa muy bien. Es una moto ágil que transmite suficiente confianza como para ir deprisa, sin armar escándalo.

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Se ha buscado un buen equilibrio, a todos los niveles. La postura de conducción permite ciertas alegrías en carretera revirada al tiempo que se siente cómoda en el día a día. El sistema de tracción es poderoso al tiempo que suave. El conjunto es eficiente y potente a la vez, brindando buenas dosis de diversión durante muchos kilómetros. Al menos nuestra unidad, que equipa el pack ZF11.4 (10 kWh nominales de capacidad).

El mayor handicap que le vemos es la potencia del cargador, de sólo 1,2 kW, que alarga demasiado el tiempo de recarga y limita por tanto las posibilidades en ruta.

Aunque hasta ahora casi todo han sido alagos, en los próximos días la pondremos a prueba para compartir sus vergüenzas, si es que las tiene.

Fotos: zeromotorcycles.com

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