De Cataluña a Asturias, pasando por Madrid, en scooter eléctrico

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3.068 km ha recorrido el protagonista de este artículo, sin quemar ni una gota de combustible. Nuestro amigo Victor Bonilla se ha marcado unas vacaciones sin gasolina, a lomos de su scooter eléctrico, atravesando 9 comunidades autónomas.

Si realizar semejante viaje en un vehículo creado para el entorno urbano ya tiene mérito; considerando que Victor ha tenido que buscar un enchufe y 3 horas de entretenimiento cada 100 km de carretera, podemos elevar su aventura al nivel de hazaña.

ruta

No sin haberse mentalizado previamente, además de haber hecho una concienzuda planificación de la ruta, Victor se lanza a la carretera desde su casa en Badalona con el único fin de llegar a Asturias, demostrando por el camino que las limitaciones percibidas del VE, se pueden superar con pasión y paciencia. El scooter, que ha aguantado los más de 3.000 km de ruta sin problemas, ha sido el único compañero de fatigas que atestigua la proeza de Bonilla.

Entrando en el apartado técnico, detallamos las características del vehículo:

Marca / Modelo: BSG Electrics / Racing 5000
Velocidad máx.: 105 km/h
Potencia nominal: 5 kW
Batería (tipo / capacidad): LiFePO4 / 4,6 kWh
Cargador (potencia / tiempo de carga): 2x 875 W / 3 h
Autonomía media: 100 km

Destino

Nuestro protagonista preparó la moto para el viaje, instalando un segundo cargador que permite reducir el tiempo de carga a la mitad, así como un ordenador de a bordo digital que le ha proporcionado datos precisos sobre el consumo de energía. Además, Victor ha montado un topcase y unas alforjas para llevar todo lo necesario para la aventura.

Dividido en 55 etapas, el viaje de ida a Asturias y vuelta a Cataluña ha promediado alrededor de 55 km entre una recarga y otra, aunque esto ha sido porque muchas veces, nuestro amigo se ha visto obligado a recargar donde ha tenido la oportunidad, aunque tuviera energía para seguir avanzando. En este sentido, numerosas anécdotas se pueden contar, dado que la mayoría de enchufes que han hecho posible la historia, eran privados.

IBIL1

Además de llevar consigo una tarjeta de socio de IBIL, que le ha permitido acceder a los puntos de recarga en superficie de la compañía que gestiona diferentes servicios de carga, Victor se ha armado con su simpatía a la hora de pedir prestados unos cuantos kWh en los lugares donde ha pernoctado, o simplemente parado para descansar y reponer fuerzas con un buen almuerzo. En muchos casos, una conversación sobre su viaje y una propina han sido más que suficientes para llenar el tanque de su moto.

En ocasiones, fue necesario hacer uso de la inventiva y por qué no, también de la picaresca, a la hora de encontrar una fuente de energía. Curiosa anécdota la de Bubierca, un pueblecito aragonés con tan baja población (87 habitantes) que no tiene ningún bar o cafetería donde pedir un enchufe. Suerte que Victor pudo encontrar una toma “friendly” de la que pudo extraer una recarga completa.

Bubierca

Otros, sin embargo, le han denegado el acceso a la red eléctrica, ante el desconocimiento del coste de la recarga y la desconfianza de creer que tendría un impacto notable en la factura de la luz. Peor que esto fue el caso del Museo de la Moto de Basella, en el que a pesar de contar con enchufes a la vista desde la recepción y fácilmente accesibles desde el exterior, se han cerrado en banda a la hora de ayudar a un camarada, como es un motorista en plena ruta. Lamentable actitud de los responsables del museo, que tal vez estén tan obsoletos como las reliquias que alberga el mismo.

MuseuMotoBasella

A lo largo de su peregrinación, podríamos casi decir, Bonilla tuvo ocasión de conversar con grupos de moteros de la vieja escuela, quienes entre bromas relativas al propulsor “de lavadora” de nuestro amigo, han mostrado respeto a quien se ha visto capaz de atravesar el país de este a oeste sin ruidos ni malos humos. Sin embargo, la mayor muestra de compañerismo, como no podía ser de otro modo, ha venido de la comunidad de usuarios de VE.

Buen ejemplo de ello es la acogida que le ofreció Mark Gemmel, fundador de Drive and Dream y propietario de dos coches eléctricos de alto rendimiento.

la foto

Al fin y al cabo, el concepto de la startup de Mark, no es otro que conocer rincones con encanto a los mandos de un vehículo eléctrico, tal como ha hecho Victor con su scooter, salvando las distancias entre un tipo de VE y otro. Sin duda, se trata de una opción de turismo hasta ahora poco explorada, que combina la esencia del ‘slow tourism’ con la apuesta por la tecnología verde.

Volviendo al caso que nos ocupa, y habiendo puesto en la balanza tanto los momentos amargos del viaje como aquellos de máxima satisfacción, nuestro protagonista exclama lo corta que se le ha hecho la ruta. Ahí queda eso.

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Agradecimientos:

Bar Klacxon (El Pont de Suert), Confortel Hoteles (Zaragoza), C.C. El Círculo (Torrejón de Ardoz), Restaurante El Torreón (Puebla de Lillo), Policía Local de Carmargo (Maliaño), Área de Servicio Qrawler (Mirabueno), La ruta del queso y la sidra (Asiego), Hostal Jara, El Corte Inglés (Tarragona), Restaurante Alberto (Aínsa), Hotel Betriu (Coll de Nargó), Rincón de Emilio (Berdun), Drive and Dream (Madrid), Camping Roig (El pont de Suert), Restaurante Numancia (Arcos de Jalon), Bar Manhattan (Coma-Ruga).

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