La KTM Freeride E llega al mercado

Desde su presentación en Tokio hace más de 4 años, ha llovido mucho. Pero finalmente, parece que ha llegado la hora de comercializar la Freeride eléctrica.

El fabricante austríaco, que lidera el mercado off-road por su buen hacer en competición, lleva años buscando la forma de introducir un modelo a pilas en su extenso catálogo de motocicletas.

ktm FREERIDE E-XC

A lo largo de todo este tiempo, han ido cambiando el planteamiento que inicialmente consistía en un modelo de cross y una variante asfáltica con una agresiva estética como nos tienen acostumbrados los chicos de Mattighofen. Técnicamente también ha evolucionado, aunque el resultado se mantiene fiel al concepto original. En algún punto del desarrollo, se ha optado por la refrigeración líquida del conjunto motriz, que integra el motor y la electrónica de potencia dentro de un carter de aluminio fundido.

La reducción del peso al mínimo posible es otra premisa que se ha visto intacta durante este largo período, en el que KTM ha sabido mantener el interés del público y de la prensa, con noticias que sugerían una inminente llegada al mercado en sucesivas ocasiones. Esta vez parece que va en serio, teniendo en cuenta que por primera vez se han declarado los precios oficiales.

Por la módica cifra de 10.995 € uno puede hacerse con la versión de cross (E-SX), cuya batería de 2,6 kWh permite una media hora de disfrute en circuito pudiendo cambiar el pack en pocos segundos. El que quiera pisar la vía pública, podrá comprarse el modelo homologado y matriculable (E-XC) por 11.295 €. Pocas diferencias hay entre una y otra, salvo las reglamentarias para poder circular.

FREERIDE E-XCs

A cambio, KTM pone en manos del afortunado piloto una máquina ligera, que según ellos marca 106 Kg en la báscula. Lo consiguen gracias a un chasis que combina una estructura tubular de acero con piezas de aluminio fundido y un subchasis de plástico inyectado. Suspensiones a la altura de una KTM, garantizan un funcionamiento preciso. Gran acierto el accionamiento de ambos frenos con las manos, teniendo un mayor control del freno posterior en la maneta izquierda.

Aunque no precisamente silencioso debido a su caja reductora, el propulsor entrega un ingente par motor desde muy baja velocidad, como un servidor pudo probar en su día. Concretamente 42 Nm, que junto a un desarrollo corto de apenas 70 km/h de máxima permite aceleraciones fulgurantes, aunque se echa en falta la presencia del freno regenerativo, que por alguna razón no existe en la Freeride. Las cifras de potencia no impresionan, pero son respetables, con 11 kW (15 CV) nominales y 16 kW (22 CV) de pico.

Mediante el potente aunque voluminoso cargador externo, se puede recuperar un 80% de carga en sólo 50 minutos, mientras que son necesarios 80 minutos para una carga completa. Además, existe la opción de comprar un segundo pack que se puede cambiar fácilmente levantando el asiento de la moto. Este sistema facilita el uso en circuito, pero la ausencia de un cargador on-board limita en gran medida las posibilidades “freeride” de la versión matriculable.

Fuente: KTM Sportmotorcycles

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