Probamos Scoot, el nuevo motosharing de Barcelona

Scoot, servicio de movilidad compartida con presencia en Estados Unidos, llega a Barcelona para iniciar su expansión en Europa. Y lo hace con una flota de 500 scooters eléctricos preparados para adueñarse de las calles de la Ciudad Condal

La empresa, fundada en San Francisco en 2012, pretende seguir aumentando la competitividad de los servicios de movilidad compartida en Barcelona y convertir a la ciudad catalana en la capital europea del motosharing eléctrico. Pero Scoot, además de la flota de 500 scooters eléctricos de la marca española Silence con producción en Molins de Rei (Barcelona), también ha iniciado un proyecto paralelo de bicicletas eléctricas, por lo que su presencia en la ciudad va más allá, adaptando la oferta a las necesidades de cada uno.

El uso de Scoot es similar al resto de servicios de movilidad compartida. El usuario accede al servicio a través de una aplicación móvil que permite localizar los vehículos disponibles en tiempo real, así como encender y apagar la unidad escogida. Scoot ha puesto un precio de 10 céntimos por minuto para las bicicletas y de 20 céntimos en el caso de las motocicletas.

Por el momento, Scoot ha contratado a 30 empleados, aunque prevén que la cifra se duplique en los próximos seis meses. Además, se encuentran en conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer soluciones limpias de movilidad que ayuden a mejorar la calidad de la Ciudad Condal.

Ante la posibilidad de expandir el proyecto por otras localidades europeas, la empresa afirma que todavía lo están estudiando ya que primero quieren conocer como se adapta el servicio en Barcelona.

Scoot, un servicio rápido y ágil

En Electromotos hemos podido probar durante un largo periodo de tiempo el nuevo servicio de Scoot y podemos afirmar que nos ha gustado considerablemente. No obstante, hay que tener en cuenta que la empresa no es nueva en este sector, y su experiencia en San Francisco es clave para la puesta en marcha en Europa.

La aplicación móvil es de muy fácil uso. Cada paso es intuitivo y en ningún momento nos genera alguna duda. Además, su funcionamiento es bastante rápido y la ubicación de las motos es muy exacta. Como añadido, cada unidad muestra el tiempo que tardamos en llegar hasta ella desde nuestra ubicación actual, así como su autonomía restante. Una vez seleccionada la moto, el servicio nos permite un tiempo de reserva de 15 minutos para que ningún otro usuario pueda cogerla mientras nos dirigimos hacia ella.

Respecto al scooter eléctrico, que cuenta con dos cascos en el baúl y una autonomía de hasta 120 kilómetros, se basa en el modelo S02 de Silence y es equivalente a 125 cc. Su potencia es ideal para la ciudad, moviéndose con holgura entre el tráfico. Además, es una moto muy ágil y la aceleración responde de inmediato a la demanda.

Scoot ha llegado a Barcelona para potenciar todavía más los servicios de movilidad compartida y, después de haber podido probar su funcionamiento, podemos afirmar que estamos ante una gran solución para convertir la ciudad en un espacio más limpio y sostenible.

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