Radiografía de una moto eléctrica: historia, funcionamiento y uso

La definición de una motocicleta eléctrica es muy sencilla, se trata de una moto que se propulsa gracias a un motor eléctrico y no de combustión y que por tanto no produce contaminación atmosférica ni acústica.

 

Un poco de historia de la motocicleta eléctrica

La historia de la motocicleta eléctrica contrariamente a lo que uno se puede pensar es muy antigua. Dicen que el primer prototipo de moto eléctrica se creó en el lejano 1860, se han encontrado referencias a patentes que así lo atestiguan. Pero no es hasta 1911 cuando de veras se empieza a comercializar este transporte eléctrico.

Uno de los puntos de inflexión en el desarrollo de este tipo de vehículos es cuando el argentino Roberto Eugenio Gentile presenta en la Feria de los Inventos en Buenos Aires, un Vehículo Biciclo Impulsado por Energía Eléctrica, capaz de correr hasta los 65 km/h y con una autonomía de 50 km. A partir de entonces, la cosa ya vino más rodada.

Aunque ya había habido alguna marca de motos eléctricas como la Socovel, el mercado de los vehículos eléctricos dio un salto cuando Peugeot presentó la Peugeot Scoot’Elec y se vendió masivamente. A partir de entonces y poco a poco las motocicletas eléctricas han ido conquistando el asfalto. Pero aún quedan muchos kilómetros por recorrer.

El funcionamiento de la moto eléctrica

Una vez sabemos el origen de este vehículo tan necesario hoy en día, debemos preguntarnos, para aquellos que aún se estén pensando de probar o no probar una moto eléctrica, ¿Cómo funciona una moto eléctrica? ¿Qué le diferencia de una bici eléctrica?

Lo primero que debes saber es que una moto eléctrica debe cargarse antes de ser puesta en marcha. Solo necesitas de un cable de conexión y un enchufe. Tanto la puedes cargar en tu garaje como en un punto de recarga que haya en la ciudad. O puedes quitar la batería extraíble (muchas de ellas son ligeras y fáciles de transportar) y cargarla en tu casa. Con la batería cargada ya podrás empezar tu trayecto.

Ten en cuenta que la batería totalmente cargada cuesta solo un 10% de lo que costaría llenar el depósito de gasolina de un coche de combustión. Y si hablamos de ahorro, piensa que con una moto eléctrica te ahorras el mantenimiento tan costoso que tiene un coche (filtros, correas, aceite…).

Las baterías de hoy en día permiten una durabilidad muy alta. Son baterías de litio, hecho que permite que se puedan recargar varias veces, incluso en el mismo día, sin miedo a que se deteriore su potencia y así tenga una vida más larga. Una batería de litio tiene entre 1000 y 2000 ciclos completos de recarga.

Cada motocicleta eléctrica tiene su propia autonomía, es decir el recorrido que tiene hasta que se le termina la batería. La autonomía, como sucede con una moto de combustión, depende del peso transportado, la orografía del terreno y la forma de conducir. Con una batería de litio podrás conducir de 70 km a 120 km. Si la batería es de plomo, tu moto te recorrerá de 45 a 70 km y durará hasta 500 cargas.

El porqué de una moto eléctrica

La contaminación de las grandes ciudades preocupa a los ciudadanos que han decidido aparcar el vehículo de gasolina para pasarse al vehículo eléctrico. Bueno, esa preocupación no está precisamente muy generalizada. Pero las administraciones han decidido poner coto a la contaminación y con sus normas restrictivas de conducción de unos tipos de vehículos de combustión y algunas políticas para impulsar la venta de vehículos eléctricos (como la multiplicación de puntos de carga en las ciudades), pretenden dar alas al sector de la movilidad eléctrica. De momento, pero, los que apuestan por este tipo de movilidad de momento lo hacen comprando vehículos híbridos.

Y como hemos comentado, el ahorro en la factura energética es también un motivo de peso para pasarse a la movilidad eléctrica. Y el vehículo eléctrico urbano por excelencia es la moto.